Haciendo un compromiso

Corredores

Usted ha dado el primer paso importante hacia el camino de la buena condición física al comenzar a leer esta información. El próximo paso es tomar la decisión de estar en buena condición física. Esta información ha sido diseñada para ayudarle a lograr la decisión que hizo y su meta.

La decisión de llevar a cabo un programa de eficiencia física no debe tomarse muy a la ligera. Requiere un compromiso de por vida; de tiempo, esfuerzo y sacrificio. El ejercicio debe convertirse en una de esas cosas que usted hace sin cuestionar, como el asearse y el acicalarse. A menos que usted se convenza de los beneficios de la eficiencia física y los riesgos del sedentarismo, no tendrá éxito.

Ser paciente es lo esencial. No trate de hacer mucho en poco tiempo y no desista antes de que tenga la oportunidad de experimentar la recompensa de una buena condición física. Usted no puede recuperar en unos días, semanas o meses lo que ha perdido en años de vida sedentaria, pero puede recobrarlo si persevera. El premio bien vale el esfuerzo.

En las siguientes páginas encontrará información básica que necesita para empezar y mantener un programa de eficiencia física personal. Estas normas están más bien dirigidas al adulto promedio saludable. Le dice cuáles deben ser sus metas, con cuánta frecuencia debe llevarlas a cabo, por cuánto tiempo y cuán fuerte debe ejercitarse para lograrlas. También incluye información que hará de sus rutinas unas muy fáciles, seguras y de mucha satisfacción personal. El resto dependerá de usted.

 

Examen Físico

 

Si usted tiene menos de 35 años, no está sobrepeso y está saludable, no necesita ver a un doctor (pero es recomendable) antes de empezar un programa de ejercicios. Pero si tiene más de 35 años y ha estado inactivo (físicamente hablando) por algunos años, debe consultar un médico, quien le puede o no recomendar una prueba de ejercicios de intensidad.

Otras condiciones que indican la necesidad de que un médico dé su visto bueno son:

  • Alta presión.Examen Físico
  • Problemas cardiacos.
  • Historial familiar de muertes por ataque cardiaco.
  • Mareos frecuentes.
  • Asfixie extrema después de ejercitarse levemente.
  • Artritis u otros problemas en los huesos.
  • Problemas severos en los músculos, ligamentos o tendones.
  • Otras enfermedades conocidas o sospechadas.

El ejercicio vigoroso envuelve riesgos mínimos a la salud de personas saludables o a los que siguen el consejo médico. Riesgos más severos se presentan por inactividad habitual u obesidad.