Trasfondo

 

En la sociedad moderna en la que vivimos, las enfermedades cardiovasculares son las que más bajas ocasionan debido al ajetreo diario (stress). Dormimos poco por las preocupaciones, no nos alimentamos bien, nos levantamos preocupados con el afán del día en nuestros trabajos, el temor a fracasar en los objetivos que nos hemos propuesto para el día, para la semana, para el mes y hasta para el año.

Nos preocupan los pagos de la hipoteca, o de la casa; servicios domésticos, la matrícula, los libros y efectos escolares de nuestros hijos(as), los gastos de reparaciones para el auto, mejoras a nuestras propiedades, etc., etc.

Son tantas las preocupaciones que van socavando nuestra resistencia física y mental, que al no poder canalizarlas correctamente porque no tenemos los mecanismos necesarios a nuestro alcance para enfrentarlas, nos sobreviene el malhumor, el enojo, la maledicencia, el insulto, la ira, el estar a la defensiva; sin darnos cuenta de que todo este peso que hemos estado cargando por muchos días, semanas, meses y hasta años, es lo que ha estado ocasionando que exhibamos dicha conducta y/o comportamiento explosivo.

Todo esto va, con el correr del tiempo, acumulándose en nuestro interior y haciendo que poco a poco nuestro organismo se cargue tanto y tanto que la tensión y la fatiga, la hipertensión y las enfermedades coronarias provoquen en algún momento un síncope cardiaco o un derrame cerebral cuando menos nos lo esperamos.

Es por esto que si dedicamos un tiempo en nuestra cargada agenda diaria a practicar actividades físicas vigorosas, o a practicar ejercicios aeróbicos, estaremos proporcionándole a nuestro cuerpo, mecanismos naturales de defensa que nos ayudarán a lidiar mejor con las exigencias, los afanes y los ajoros de la vida diaria.