Super Alimentos

 

LOS VERDADEROS SUPER ALIMENTOS

 

Son los verdaderos super alimentos, aquellos que a lo largo del tiempo y hasta nuestros días han sido considerados los más beneficiosos.

 

Ternera magra

La ternera fue domesticada hace unos 10.000 años en Oriente Medio. Su carne, además de proteínas, aporta minerales tan importantes como el hierro, el zinc, el magnesio y el fósforo, y vitaminas del grupo B.

 

Carne de cerdo

Los estudios de ADN indican que hubo cerdos neolíticos en Europa, aunque su domesticación no se inició hasta hace unos 13.000 años en el Oriente Próximo y a la vez, en la actual China. A pesar de su mala fama, la parte más magra del cerdo contiene más grasas insaturadas (la del aceite de oliva y el pescado) que la carne de ternera. Además, es una buena fuente de minerales de origen vegetal.

 

Brotes de soya

Sus orígenes son el Extremo Oriente, donde desde hace más de 5.000 años está documentado su uso como alimento. Incluyen el mayor aporte de minerales de las legumbres y contienen isoflavonas, un potente antioxidante que previene la osteoporosis y el cáncer de mama. Son muy útiles para contrarrestar el exceso de estrógenos y enfermedades derivadas.

 

Setas

En Chile se han encontrado especies de setas en yacimientos humanos de hace 13.000 años. Contienen mucha agua y poca grasa, lo que las hace idóneas en dietas de adelgazamiento. Son una fuente de vitamina A, riboflavina y niacina y minerales como el potasio y el fósforo. Merece la pena destacar sus propiedades antitumorales y su capacidad para reducir el colesterol.

 

Frijoles

Son originarias de América (Perú y México), aunque se cultivan en todo el mundo. Se usan como alimento desde hace más de 2000 años y hay referencias a ellas en la Biblia. Son las legumbres con mayor contenido en hierro, que, junto con su contenido en vitamina B, las convierte en un estupendo preventivo de la anemia. Además, contienen fibra, que ayuda a reducir los niveles de colesterol y combate el estreñimiento.

 

Lentejas

Proceden del Suroeste Asiático, desde donde se extendieron a la cuenca mediterránea. Los restos más antiguos de este cultivo datan de 6600 a. C. Además del famoso hierro, aportan calcio, magnesio, zinc y fósforo. Y según estudios recientes, mejoran el control de azúcar en la sangre y su alto contenido en ácido fólico previene el cáncer de mama.

 

Garbanzos

Originarios de Turquía, se extendieron a Europa y después a los demás continentes. Son una fuente de proteína de origen vegetal, y de almidón, calcio, hierro, magnesio, zinc y fósforo. Aunque tienen fama de indigestos, su alto contenido en fibra favorece el tránsito intestinal y ayuda a combatir el estreñimiento. También aportan taninos y fitatos, con un importante efecto anticancerígeno.

 

Avena

Se han encontrado evidencias de su cultivo en Europa Central durante la Edad de Bronce. Es uno de los cereales más completos, ya que aporta energía, vitaminas E, B6 y B5, además de minerales como hierro, selenio, magnesio y cobre. También es rica en fibra, aminoácidos esenciales y omega-6. Previene el hipotiroidismo y ayuda a disminuir el colesterol malo.

 

Cereales integrales

Ya en el Neolítico, hace unos 6.000 años, se cultivaba cebada, trigo y mijo. En la edad de Bronce se añadió la espelta, y en la de Hierro el centeno. Entre sus múltiples beneficios destaca su alto contenido en fibra y vitaminas del grupo B. También los hay con aportes extra de hierro, calcio e incluso magnesio.

 

Queso

Hay pruebas de elaboración de productos lácteos en culturas que existieron hace 4.500 años. Sus cualidades dependen de la composición y de su proceso de elaboración y maduración. Es una fuente de vitamina B12, niacina y vitamina A.

 

Yogur

Los tracios, que vivían en la Bulgaria actual en 6000 A. C, ya hacían yogures. Es rico en calcio, fósforo, vitaminas del grupo B y se sabe que las bacterias que viven en él contribuyen a equilibrar la flora bacteriana del intestino y a potenciar el sistema inmunológico para luchar contra las infecciones.

 

Perejil

Originario de Cerdeña, se conoce desde la Antigüedad, aunque en sus inicios fue utilizado solo como ornamento para honrar a los difuntos. No fue hasta el medievo cuando se empezó a utilizar en la cocina. De hecho, se popularizó tanto que dio pie a la expresión “estar en todas partes, como el perejil”. Aunque parezca superfluo, este condimento tiene: un alto contenido en vitamina C, flavonoides de acción antioxidante, antiinflamatoria y diurética, y un aceite esencial vasodilatador y tonificante. También es una fuente fundamental de vitamina K, útil para promover la coagulación de la sangre, prevenir e incluso tratar la osteoporosis, y protegernos frente a posibles infartos. Todas estas propiedades están presentes en el perejil fresco, pero la mayoría se pierden en el seco. Por último, tiene apigenina, una sustancia usada en la medicina natural contra el asma, el insomnio y las neuralgias.

 

Albahaca

De origen indio, los cristianos ortodoxos griegos la utilizan para preparar agua sagrada. Resulta una excelente fuente de hierro, aceites esenciales con propiedades antiinflamatorias y antibacterianas, vitaminas y con beneficiosas cualidades antiespasmódicas.

 

Orégano

Aunque es posible que fuera utilizado en la Prehistoria, las primeras referencias a su uso culinario y medicinal se remonta a la Grecia clásica. Sus propiedades: es antioxidante, antimicrobiano y, según algunos estudios, antitumoral y antiséptico. También se lo considera tónico y digestivo.

 

Granada

Originaria del sur de Asia, Persia y Afganistán. Baja en calorías, con propiedades astringentes y antiinflamatorias, es ideal para dietas depurativas y adelgazantes. Además, es rica en potasio y estudios recientes aseguran que el extracto de semilla de granada produce una disminución de los niveles de glucosa sanguínea, lo que la hace ideal para diabéticos.

 

Kiwi

Hace miles de años, esta fruta, a la que llamaban yang-tao, crecía de forma silvestre en China. A principios de 1900, la semilla de esta fruta fue llevada a Nueva Zelanda, donde se empezó a producir tal y como la conocemos. Entre sus beneficios: tiene un alto porcentaje de vitamina C y otras sustancias bioactivas que evitan el daño al ADN, lo que contribuye a prevenir algunas enfermedades como el cáncer.

 

Uvas

Procedentes del Cáucaso y Asia Occidental, parece que hay indicios de que ya eran recolectadas en el Paleolítico. Aunque la viticultura, como tal, fue desarrollada por los romanos. Algunos estudios demuestran que los fitonutrientes presentes en el fruto y en el vino tienen un efecto preventivo frente a enfermedades cardiovasculares, ciertos tipos de cáncer e incluso cataratas. Aunque parece que son la uva negra y el vino tinto los que poseen mejores propiedades. Un estudio reciente de la Universidad de Texas asegura incluso que el consumo de uva roja y vino tinto previene el deterioro de la memoria asociado a la edad.

 

Manzana

Se cree que ya existía en la Prehistoria, tal y como atestiguan algunos restos arqueológicos neolíticos. De lo que sí hay pruebas fehacientes es de que los egipcios la cultivaban en los valles del Nilo, y a lo largo de la historia se le han atribuido poderes casi sagrados. De hecho, en la Biblia se cita como el fruto prohibido que provocó la expulsión del hombre del paraíso. Entre sus componentes más saludables: la pectina, una fibra soluble que mantiene a raya el colesterol; las catequinas, un flavonoide que además de antioxidante ha demostrado ser muy útil para combatir el cáncer de pulmón, y las dihidroxichalconas, otro flavonoide que reside sobre todo en su piel, que es un potente agente antidiabético. Por último, esta fruta aporta cantidades importantes de procianidinas, compuestos con una potente actividad antioxidante que mejoran el sistema inmunológico y la actividad de las plaquetas sanguíneas.

 

Naranja

Es originaria del sudeste de China y norte de Birmania, aunque se la conoce en el Mediterráneo desde hace 3.000 años. La pectina presente en su pulpa reduce el colesterol y desarrolla la flora intestinal. Además de su alto contenido en carotenoides, que previenen diversos tipos de cáncer y protegen frente a las enfermedades cardiovasculares. Por último, también aporta fibra, siempre que tomemos la fruta entera.

 

Guineos

Procede del Sudeste Asiático, de la India, desde donde se extendió al Mediterráneo después de la conquista de los árabes en 650. Llegó a Canarias en el siglo XV y desde allí a América, en 1516. Destaca su alto contenido de inulina que reduce el riesgo de enfermedades degenerativas como las cardiovasculares, la osteoporosis, la obesidad y el cáncer. Y es rico en magnesio, por lo que previene calambres y es la fruta ideal para recuperarse tras hacer deporte.

 

Papaya

Procede de México o de los Andes peruanos. Desde allí se extendió a los demás países tropicales y a partir de ahí, a Europa. Su principal componente, la papaína, es una enzima que deshace las proteínas de los alimentos, lo que la hace ideal para quienes tienen problemas digestivos tales como la gastritis, la hernia de hiato y la acidez.

 

Moras

Son el fruto de la morera, un árbol originario de la Antigua Persia, y que también es el origen de la seda. De hecho, en la antigua China solo la realeza podía cortar sus hojas, que también se usaban para elaborar exquisitas infusiones. Nutricionalmente hablando, las moras contienen una sustancia, el pterostilbene, que ayuda a reducir el colesterol y la diabetes. Pero lo más valioso de esta fruta son sus pigmentos naturales (antocianósidos y carotenoides) que refuerzan el sistema inmunitario humano y retrasan el envejecimiento.

 

 Fresas

Originarias de Europa, de la región de los Alpes, parece que empezó a ser cultivada en Francia en el siglo X, y fueron españoles, portugueses e ingleses quienes las llevaron a América.Tienen más vitamina C que la naranja, una gran cantidad de fibra y potasio. Además, contienen varios ácidos orgánicos, entre los que está el salicílico, y los flavonoides, causantes de su color, que son también potentes antioxidantes.

 

Tomado de: MSN Health